Siempre que llega el día de la madre o fechas de este tipo, escucho los mismos comentarios: Que es un día comercial, inventado por tal empresa, … Pero al final siempre pienso que no está mal que, un día al año, les dediquemos un día. Sin duda, se merecen éste y todos los días del año, pero una fecha que nos recuerde que están siempre ahí, no está de más.
A mi madre le encantan las tartas de fruta, son sus favoritas, así que la elección no era muy difícil, el único inconveniente era decantarse por una fruta. Hacía tiempo que estaba enamorada de estos pasteles invertidos de mandarina, me transmitían mucha jugosidad y una dulzura perfecta, y no me he equivocado. El punto del sirope es fundamental y potencia mucho el sabor, no penséis en desperdiciarlo una vez confitada la fruta, será un acompañamiento perfecto.
El día de la Madre se celebra desde mucho antes que apareciera ninguna firma comercial, ya los antiguos griegos, rendían homenaje a Rea, la madre de algunos dioses. Esta tradición se transmitió también a romanos, hasta llegar a las celebraciones cristianas en las que se rinden homenaje a diferentes Vírgenes. Aunque hoy en día se basa en una celebración estadounidense de 1907, en la que se conmemoraba la muerte de una de las mayores activistas por los derechos de las madres trabajadoras, así que no hay excusa para hacer algo especial este día.
Los pasteles invertidos se encuentran en mil versiones: con base de bizcocho, de hojaldre, de galleta, … Y puedes hacerlo de todo tipo de fruta, frutos secos o chocolate. No hay excusa para no probar con uno. Seguro que se quedará en tu recetario particular.
Hoy os invito a probar esta maravillosa tarta de mandarinas. ¡Espero que os guste!
Receta de Tarta invertida de mandarinas
Para las mandarinas confitadas y el jarabe de mandarina:
- 170 ml de agua
- 30 ml de licor de naranja
- 200 g de azúcar
- 5 mandarinas
Para el bizcocho de 20 cm (es aconsejable usar un molde de aluminio como éste)
- 225 g de mantequilla derretida
- 245 g de harina
- 125 g de almendra molida
- 6 huevos
- 1 cucharita de vainilla Bourbon en pasta
- 330 g de azúcar
En primer lugar tenemos que preparar las mandarinas confitadas ya que, al tratarse de un bizcocho invertido, es lo primero que colocaremos en nuestro molde.
Para ello, ponemos el agua, licor y azúcar a un cazo a fuego fuerte, cuando empiece a hervir, retiramos del fuego.
Mientras hierve, pelaremos las mandarinas y las cortamos en rodajas de medio centímetro aproximadamente, una vez apartado el jarabe del fuego, colocaremos las rodajas de mandarinas en el jarabe y lo volvemos a poner a fuego, esta vez suave, durante unos 20 minutos.
Una vez pasado este tiempo, sacaremos las mandarinas y reservaremos el jarabe. Mientrastanto aprovechamos para preparar la masa del pastel.
Batimos los huevos con el azúcar y la vainilla con unas varillas hasta que doble su volumen. Una vez en este punto, añadimos la mantequilla derretida y seguimos batiendo.
Mezclamos la harina con la almendra molida y tamizamos, con ayuda de un tamiz como estos, este punto es fundamental para la uniformidad de la mezcla.
Añadimos la harina a la mezcla envolviendo con ayuda de una espátula y con mucho cuidado para evitar que se baje el volumen de la masa.
Preparamos el molde: Echamos spray antiadherente sobre el molde y en el fondo colocamos un círculo de papel de horno, así evitaremos que se nos estropeen las mandarinas al desmoldar. Colocamos las rodajas de mandarina y, sobre estas, vertemos la masa.
Horneamos a 190º durante una hora aproximadamente.
Una vez que esté listo, lo desmoldamos y vertemos sobre la superficie parte del jarabe. El resto lo reservamos para servirlo con las porciones de la tarta.
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