Las madeleines siempre me han parecido unos pastelitos sofisticados, la forma de concha le da un punto especial y las combinaciones que nos permiten siempre me llevan pensar en esos escaparates de las pastelerías francesas donde las madeleines compiten con los croissants por ser los elegidos.
Encontraréis mil variedades en las pastelerías: con peras, con violetas, de ron, de caramelo salado,… la de limón y semillas de amapola son una de las combinaciones clásicas.
Las madeleines originarias son de la región de Lorena en Francia, aunque se hicieron populares gracias a Marcel Proust, en cuya obra En Busca del tiempo perdido el narrador recupera la memoria de su infancia gracias al olor de una madeleine mojada en té.
Aunque hay varias versiones de cómo surgen las madeleines, quizás la más verídica sea la que corresponde a los pastelitos con forma de concha que servía una chica llamada Madeleine a los peregrinos del Camino de Santiago, esto explicaría su implantación en nuestro país.
Receta de madelines de limón y amapola
Ingredientes
(para 12 madeleines)
- 60 g de mantequilla
- 60 g de harina
- 1/4 cdta de levadura
- 60 g de azúcar blanquilla
- 2 huevos
- ralladura de 1 limón
- 1 cda de semillas de amapola
Elaboración
Precalentar el horno a 180ºC.
Derretir la mantequilla y reservar.
Tamizamos la harina, la mezclamos con la levadura y las semillas de amapola. Reservar.
Batimos con las varillas el azúcar, la ralladura y los huevos hasta que tengamos una mezcla blanquecina.
Le añadimos la mezla de harina y la mantequilla derretida, mezclamos con ayuda de una espátula.
Engrasamos el molde para magdalena tradicional con spray antiadherente, vertemos la masa con ayuda de una cuchara y horneamos durante 10 minutos. Retiramos y dejamos enfriar.
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